El aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de las olas de calor causan problemas, sobre todo en las ciudades. El asfalto, los tejados y las fachadas almacenan durante el día grandes cantidades de calor y las liberan nuevamente por la noche. Así se forman las llamadas islas de calor, que aumentan considerablemente las temperaturas en las aglomeraciones urbanas. Al mismo tiempo, aumenta la demanda de sistemas de aire acondicionado, con el consiguiente elevado consumo de energía y las emisiones adicionales de CO2.
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